El casting

¿Son ya las diez? Bien, pues comenzamos, a ver si conseguimos dar con el protagonista de nuestra próxima película sin presupuesto. Que pase el primero dispuesto a marcarse una improvisación.

Gente que se sube y se baja, que va a trabajar y que vuelve a casa, trayectos de ida y de vuelta, aire pesado y casi irrespirable, cuerpos monótonamente hacinados, vestimentas de colores planos y tonos mate, miradas huidas, ojos sin alma, este es la performance que acoge el transporte subterráneo de nuestras ciudades, el peaje para poder acceder a sus oportunidades.

¡Madre mía! ¡Qué intensidad! ¡Por Dios! Para que me ahogo. Pero, ¿a dónde vas? ¿Tú quieres matarnos a todos? ¿Has venido a provocarnos un enfisema pulmonar? ¿Quieres que muramos de pena? ¡Qué agonía! Vuelve a casa, a la sauna en la que te quedaste dormido tras la fiesta de anoche, al café del coworking en el que escribes tus textos, relájate un poco y sonríele a la vida, que te irá mucho mejor. ¡Siguiente!

Paso por esta vida igual que pasé por la anterior y la anterior y la anterior. Y supongo que de la misma manera en que lo haré las próximas veces. Disfrutando del momento, solo diciendo que no a aquello que me pueda hacer daño y aprovechando cuanto pueda disfrutar, por muy pequeño, nimio o insignificante que pueda ser o parecer. Soy sólido y etéreo, estoy siempre presente.

Permíteme un comentario. A ti te han explicado bien el personaje, ¿no? Es la primera secuencia de la película, son las ocho de la mañana, un tipo que baja por las escaleras del metro, la cámara le sigue por detrás y entra junto con él en el vagón, hasta entonces todo es sonido ambiente mezclada con una banda sonora que todo el mundo pirateará después. En ese momento él interactúa con su alrededor a través de la mirada y a nosotros nos hace partícipes, vía voz en off, de su pensamiento. Y a ti todo lo que se te ocurre es hablar de ti mismo, solo existes tú, no miras a nadie, nada te llama la atención. Lo siento, no somos el proyecto que estás buscando.

Joder, otra mañana lo mismo. ¿Quién no se ha puesto desodorante? ¿Y quién no se ha duchado? ¿Has sido tú? Aunque lo mismo has sido tú, que no hay más que verte el pelo aceite de oliva que llevas. Joder macho, que es verano, que llevas la misma camisa que ayer, no hombre no, que si me apuras, ahora no hace falta ni agua caliente para pegarse un fregao al despertar.

Ese señor no se habrá duchado, pero tú no eres mucho mejor abriendo la boca de esa manera y mostrándonos cómo mascas chicle hasta convertirlo en una masa que…, que…, en fin, no sé cómo definirlo. Protagonista no vas a ser, pero te llamaremos para un secundario que tenemos pensado para unas secuencias posteriores. ¿De acuerdo? Muchas gracias por haber venido.

Qué sueño que tengo. No puede ser verdad. De verdad que no. Con la de gente que hay en esta ciudad y te tengo que encontrar a ti a primera hora, un lunes, con la cara de mierda que llevo. Y además, ¿qué haces tú aquí? Si tú nunca viajas en transporte público, que vas a todas partes en tu coche. Y este no es tu barrio, está demasiado lejos del centro, los bloques no tienen ascensor y la gente por la calle no viste de marca. Se ven muchas marcas deportivas te dije una vez y tú me soltaste que eso no es tener estilo, que no era más que un disfraz para los que no tienen ni gusto ni clase. Tendrás dinero, pero lo que es educación. Bien poca, y a la hora de escribir, menudas faltas de ortografía las tuyas. Que yo no sé cómo pude quererte, cómo pude enamorarme de alguien que acaba en erre los infinitivos y que nunca le pone la hache al verbo haber. Menos mal que en la cama eras la hostia, con hache y sin ella. ¿Qué andarás haciendo tú por aquí? Seguro que te estás tirando a alguien, a otro pobre como yo, que el día que me llamaste así, pobre, no sé cómo no te mandé a la mierda. Vaya, te has dado cuenta de que estoy aquí. Jeje, sí, te sonrío porque no me queda otra. Ahora encima tendré que hablar contigo. Desde luego que sí, que los lunes son casi siempre un día de mierda.

¡Bravo! Eres justo lo que estamos buscando. Te diré una cosa, voy a terminar de ver al resto de convocados para quedar bien con los recomendados con los que tengo que cumplir, pero tú y yo nos volvemos a ver en un par de días. Elena, la asistente de producción, se queda ahora contigo y te dice cuándo nos sentamos a charlar y a contarte con más detalle de qué va esto. Pero vamos, para que lo tengas claro y así como adelanto, un poco de drama, mucho de comedia, algo de enredo y algunas pinceladas de lo que vaya surgiendo. Eso sí, probablemente tendrás que enseñar un poco de carne, ya sabes cómo es esto de conseguir que la gente vaya a las salas. Nos vemos pasado mañana, ¿de acuerdo?

Ya tenemos protagonista. Ahora solo falta que el guión sea bueno, que el director lo haga al menos correctamente, que el productor se estire, el distribuidor se lo curre y los cines se llenen. Muchacho, ¡lo tienes todo para ganar el Goya al mejor actor revelación 2018!

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