La memoria del cuerpo

Por Carlos Crespo.

Voy consiguiendo controlar la memoria y pensarte cada vez menos, acostumbrarme a la culpabilidad absurda de nuevos primeros besos con personas que ya no son tú, entregarme al sabor de los recovecos de pieles distintas, ajustar mi cuerpo al de los otros, visitar menos aquellos lugares que sé que te traen de vuelta, recordarte algo menos cuando la lluvia repiquetea en un cristal en cualquier parte…

Pero, ay, la memoria del cuerpo… la memoria del cuerpo escucha la sintonía de una serie y deja de atender a razones y secuestra al corazón y lo lleva de mi salón al nuestro y ve el episodio pero nos mira también a nosotros y el mundo vuelve a ser familiar y cómodo y cálido y fácil aunque ninguno de sus chistes me haga reír ya.

Lo que no fue desordenado por la nostalgia lo termina de arrasar la ficción.

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