Momentos

Tu amigo celebra una fiesta en su casa y de repente te ves a solas hablando en el cuarto en el que se dejan los abrigos con alguien a quien hasta ahora no conocías…

  • Me gusta tu camisa.
  • Si quieres te la doy.
  • ¿Ahora?
  • Sí.
  • ¿Aquí?
  • Sí.
  • ¿Así sin más?
  • Sí, no hace frío, y además, desnudo gano.

Un rato después, de vuelta en el salón, luces de colores y la música a toda pastilla…

  • Oye, me suena tu cara, ¿nos conocemos?
  • No sé, yo a ti no, tú a mí quizás, de la tele.

Más tarde, tras varios minutos de conversación, con otro hombre…

  • Y tú, ¿a qué te dedicas?
  • Soy modelo.
  • ¿En serio?
  • Sí.
  • ¿De verdad?
  • Oye, tu duda me ofende.
  • Perdona, no imaginaba que fueras modelo.
  • ¿Y qué creías que soy?
  • No sé, no había imaginado nada.
  • A ver si el modelo eres tú…

La noche avanza…

  • A mi amigo le gustas.
  • ¿Me estás tomando el pelo?
  • No, es verdad.
  • ¿De verdad te has acercado para decirme esto?
  • Es que es muy tímido.
  • Preséntamelo.
  • Antonio, este es Luis.
  • Hola Luis, ¿listo para que te bese?
  • ¿Cómo?
  • Ya que no sabes qué decirme, podríamos romper el hielo así.

Tiempo después, recordando esa noche…

  • Y al final, ¿qué pasó?
  • Me acosté con él, no me apetecía, pero bueno, lo hice.
  • Total, una vez más.
  • Sí, más o menos,…, la verdad es que lo hice por pereza.
  • ¿Cómo que por pereza?
  • Era más fácil dejarse llevar que soportar su cara de drama si le decía que no. Teníamos que estar todo el fin de semana en esa casa rural en mitad de la nada, así que mira, a estas alturas de la vida, uno más, así, sin motivación especial, ya no nos vamos a llevar las manos a la cabeza.
  • Pues no,… ¿Te imaginas si un día los juntáramos a todos? ¡Menuda manifestación!
  • Ya los hacemos todos los años.
  • ¿Cuándo?
  • Durante el orgullo, mira cómo se nota el efecto acumulativo del tiempo, que lo han tenido que trasladar de Gran Vía al Paseo del Prado porque ya no cabían.

Dos cervezas más tarde…

  • ¿Y le volverás a ver?
  • Lo dudo.
  • ¿Por qué?
  • ¿Tú volverías a quedar con un tío que te dice “una vez me dijeron que tengo la polla del tamaño y curvatura perfecta”?
  • ¿Perdona?
  • Tal y como lo oyes.
  • ¿Estás de coña?
  • No, ojalá lo estuviera.
  • ¿Qué le respondiste?
  • No dije nada, en ese momento no tenía yo la boca para poder responder.
  • ¿Y cuando ya recuperaste el aire?
  • Me las ingenié para seguir sin mirarle a la cara, no quería que me diera la risa. Y las cosas como son, una vez entrados en materia, estaba disfrutando.
  • Qué bonita es Cuenca.
  • No lo sé, nunca he estado.
  • Pero sí que la has tenido a la vista.
  • Alguna que otra vez.
  • Y de cien y de doscientas.
  • No digo nada.
  • No hace falta que digas nada, ya lo dicen los demás.
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