Hasta aquí

Basta ya, joder. No. ¿Me escuchas? ¡No! Pero esto, ¿de qué va? ¿Quién te crees que eres tú? No eres nadie, ¡nadie!  Te crees alguien y no, no es verdad. Eres un mierda, un mierda bien grande. ¿A que sí? ¿A que es así como te sientes? Lo que sientes que eres. Y es verdad. ¿Por qué haces esto? ¿Para qué? ¿De qué te vale? ¿No vas a responderme? Tranquilo, ya lo hago yo. Yo te lo digo. No te vale de nada, porque tú no vales nada. ¿A dónde te crees que vas a llegar insultando, despreciando, empujando, pegando? ¿Te sientes poderoso? ¿Te sientes fuerte? ¿Te crees alguien? Das pena. En el fondo no eres más que un pobre desgraciado. Un inútil que no sabe expresarse de otra manera, casi como un triste animal, como una mascota enrabietada, sin dueño que le tire de la correa y le marque el rumbo. Así estás, solo, desorientado, triste. Pero eso no lo vas a reconocer. ¿Te duele lo que te estoy diciendo? ¿Molesta, verdad?

¡Mírame a la cara! Es a ti a quien hablo. No estás acostumbrado a recibir órdenes, a que te hablen con imperativos. Pues ya era hora. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a intentar humillarme? ¿A ponerme la mano encima? Eso no va a pasar. No tienes valor. La bestia que tú eres solo es capaz de actuar cuando es recibida con silencio y con miedo. Pero no es eso lo que tienes ahora enfrente. ¿Te asusta mi coraje? ¿Te desconcierta que tu presencia no me intimide? ¿Pero a quién vas a asustar tú? ¿Tú te has visto? ¿Te has mirado? Ponte frente a un espejo y mírate a los ojos, a ver qué ves, qué te dice ese al que vas a encontrar. ¿Le conoces? ¿Has hablado alguna vez con él? ¿Le has escuchado? ¿Qué crees que opina él de ti? ¿Qué opinas tú de ti mismo? ¿Te sientes orgulloso de cómo eres? ¿Te gustas? ¿Qué pensarías si te encontraras a alguien como tú? A lo mejor es que no existe nadie más como tú, que vales tan poco que la naturaleza rompió el molde cuando te creó a ti. Le saliste mal, erróneo, defectuoso.

Me das vergüenza. Me das asco. Sí, ¿te enteras? Te quiero lejos, muy lejos. No tener nada que ver contigo. Que no existas, que no hubieras existido nunca. No tener ningún recuerdo tuyo. Ojalá todo esto no fuera más que una mentira, una falsa ilusión, una broma y no la puta realidad que pareces ser tú. No quiero verte, ni escucharte. Nada. ¡Nada! Se acabaron las indulgencias, la paciencia, los paños calientes, las excusas y las justificaciones. ¡Fin! ¡Se acabó! ¿Te queda claro? ¡Se acabó! ¡Largo de aquí! Ni se te ocurra acercarte. Eres capaz de contaminar hasta el aire, así que si te quedas cerca seré capaz de olerte. ¡No vuelvas a aparecer! Lejos, vete muy lejos. Si apareces gritaré. Gritaré tan fuerte que acabaré contigo. ¿Lo entiendes o necesitas que lo repita? ¡GRITARÉ! ¡No quiero volver a verte! ¡VETE! ¡VETE!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s