Allí y entonces

Hola,

He recibido tu carta, es bonito que todavía nos comuniquemos escribiendo a mano y no tecleando. Así que siguiendo tu ejemplo, yo haré lo mismo, espero que entiendas mi letra.

Gracias por todo lo que me dices en tus líneas, por tus deseos y por compartir conmigo tus ilusiones, pero lamento decirte que no va a ocurrir nada de lo que en ellas escribes. Lo que tú consideras el posible comienzo de un amor, para mí no ha sido más que un encontrarnos, un coincidir, pero no un confluir. Ha sido agradable, entretenido, estimulante, sí, pero hasta ahí, nada más que añadir. Considérame egoísta si quieres, pero antes de hacerlo plantéate si no eres tú el egoísta, no tanto o más que yo, sino el único entre tú y yo.

Como bien dices, nos hemos visto frente a frente en un determinado momento y lugar, pero no creo que lo hayamos disfrutado juntos y hecho de ello una vivencia común. Tú y yo no hemos iniciado un nosotros. Tu camino y el mío se han cruzado y de igual manera que nos acercamos, nos alejamos, no solo yo de ti, tú también de mí. Y está bien que así sea, es lo que corresponde. Cada uno en un punto cualquiera de este universo infinito en el que vivimos. ¿Nos volveremos a juntar algún día? Puede que sí, o que no, nunca se sabe. Por la parte que a mí me toca lo dejo en manos del destino, mi intención hoy no es la de buscarte, ya veremos mañana.

Espero que tú tampoco lo hagas, como tampoco espero que no me pidas explicaciones. No tengo por qué dártelas. Y no te las daría. Sería triste que lo hicieras, cambiaría el buen concepto que me he creado de ti. Ya tenemos una edad y una historia tras nosotros que nos dice que no somos tan dueños de nuestra vida como quisiéramos, que en muchas ocasiones estamos a merced de los astros y de la química. Y cuando ellos dicen que no, es que no. No hay más. Sabes perfectamente de qué te estoy hablando, te ha pasado antes, a mí también. Y hay que aceptarlo como lo que es. Con una sonrisa, con un punto de melancolía si quieres, y pensando que con el tiempo esto no será más que un bonito recuerdo. Ojalá lo contemplaras ya así, tal y como yo lo hago.

¿Qué ocurrirá ahora? No lo sé, no tengo la respuesta. Pero lo que sí preveo es que tardaremos en vernos, en hablar, en ponernos en contacto. Es necesario dejar que el aquí y ahora que tú apuntas se convierta en un allí y entonces del que ya estemos distanciados, que tú vuelvas a ser tú y yo sea yo. Cada uno viviendo su realidad y con el paso del tiempo, ver qué queda de esto, de aquello. Será entonces cuando con sinceridad y honestidad veamos qué tenemos en común, si es que tenemos algo, y si nos convertimos en amigos o nos quedamos como conocidos. Más que eso, hoy por hoy, no lo veo. Con esta expresión no estoy dejando una puerta abierta a la posibilidad de un mañana porque tampoco lo veo, es únicamente una forma de hablar.

Te mando un fuerte abrazo, como el último que nos dimos y como el que ojalá nos volvamos a dar algún día.

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