No más Myolastán, no más doxilamina, no más

En aquel momento se había terminado. Tras más de un año era la hora de tomar la última pastilla. ¿Cómo se sentiría después? ¿Cómo reaccionaría su cuerpo? Era preguntas que se había hecho en muchas ocasiones pero que ahora habían desaparecido por completo, simplemente escuchaba una voz en su cabeza que le decía:

It’s your turn

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