I’m riding alone

Así dejé el poblado. Aquel lugar donde había estado toda la vida. Acompañado por muchas personas con las que estuve viviendo durante mi casi treintena de vida. Era hora de abandonar el lugar, dejar a la novia, dejar a la familia… y encauzar una nueva vida.

Salí sin mirar atrás, dicen que mirar atrás sólo hay que hacerlo para acelerar, acompañado por mi fiel caballo Peter. Él no me daba conversación pero siempre me escuchaba, quisiera o no y le solía saltar largos monólogos que lo que no sé es como no me tiraba de su lomo y se iba a vivir su vida.

Aunque no me había dado cuenta, o sí pero me quise hacer un poco el tonto, me seguía a una distancia prudencial Ansi. Ella era la chica más divertida del can-can, la más vivaz y siempre se me pegaba cuando iba al Saloon a beber unos tragos de la cerveza negra que tanto me gustaba.

Era sencillo estar con ella, aunque podía ser un poco pesada y había que tomarla en pequeñas dosis. Hubo épocas en las que se tomo demasiadas confianzas y acabó viviendo temporadas conmigo. Era complicado echarla de allí aunque al final tanto ignorarla se acabó cansando.

Ahora venía en la retaguardia, pero de vez en cuando se me amarraba casi al cuello. Pasando poblados y más poblados, Ansi seguía por allí, hasta que se acabó metiendo en mi cama y entonces la cosa se puso más complicada. Decidió durante un par de meses quedarse junto a mí, casi pegada día y noche. No era capaz de dejarla y la daba conversación. Craso error, eso hizo que ella hablara más y era una especie de continúo diálogo sin sentido.

Decidí ignorarla. Hubo momentos largos del camino, hacia no tengo claro donde, en el que me dejaba, y otros volvía a pegarse a mí. Como el perro y el gato, como una voz dentro de mí… Parecía que Ansi se había cansado tras varias ocasiones pero una vez más volvió a regresar con fuerza. Esa vez fue complicado quitármela de encima. Usé todas las técnicas posibles, pero ella era una chica dura, así que tracé un plan: Tenía que despistarla.

Lo hice, y de nuevo mientras veía pasar tierras rojas por doquier, disfruté del paisaje y me dejé llevar en el silencio. Conocí a gente con la que compartí pequeños espacios de tiempo mientras descubría lugares nunca vistos… pero me apetecía seguir solo el camino, eran pequeños fragmentos de placer.

Ansi desapareció de mi vida, hasta que regresó cargada de armamento. Vamos, que me puso las esposas y decidió que se quedaría, sí o sí conmigo. Era el momento de jugar con un cambio de táctica… Ella era persistente, pero yo mucho más y con mayor actitud.

Quiero seguir cabalgando solo. Continuará.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s