La sonrisa 3835

La pantalla sólo reflejaba ondas que se movían en función de la música. Más violentas si los graves aparecían, más tranquilas si el volumen bajaba hasta parecer que estábamos en silencio. Y yo en lo único en lo que podía pensar era que su voz no me llegaba con claridad. Le había conocido en uno de esos conciertos a los que íbamos de vez en cuando, uno de tantos, pero cuando me tiró la copa al suelo, su sonrisa pidiéndome perdón hizo que aquel día yo me fuera con mi boca dibujando trazos que hasta ese momento se le habían olvidado. Cerré los ojos y dejé que se acercara un poco, que me hablara al oído y me dijera que se lo estaba pasando genial, que qué suerte haber podido encontrar entradas a última hora, que hubiera sido una pena perdernos las canciones en directo. No le dije que llevaba con las entradas compradas desde hacía meses. Una pequeña mentira que hizo que aquella sonrisa se dibujara de nuevo en su rostro. Sumé así dos sonrisas en un corto periodo de tiempo. Abrí los ojos y allí estaba, con su camiseta roja, mirando al escenario mientras yo me fijaba una y otra vez en las ondas que se dibujaban en la pantalla. La noche terminó, como si hubiéramos hecho un pequeño viaje a un planeta desaparecido hace tiempo y lo hubiéramos descubierto por casualidad. Dos marcianos buscando su casa. Y no le dije que yo la encontraba cada vez que esa sonrisa se dibujaba en su rostro, que cada vez que sus labios se arqueaban y le aparecían unos pequeños pliegues alrededor, era como si lo de viajar al espacio lo pudiera hacer sin ningún problema.

La puerta no dejaba entrar demasiado la luz. El cristal tenía tantos dibujos que al final el sol, cada vez que se levantaba la persiana del salón, parecía quedarse estancado, detenido en el tiempo. Aquella tarde, mientras me preparaba para salir a tomar unas cervezas con mis amigos, me quedé un segundo observando mi imagen en el espejo. Pensé en cómo había cambiado todo, en cómo los días iban sumándose, cómo los recuerdos se enlazaban creando una cadena que me anclaba a ciertos sueños y otras realidades, y en cómo desde aquel concierto las noches habían dejado paso a días interminables, a fiestas donde la ropa se desintegraba, a viajes donde se sabe el origen pero no el destino, a canciones que suenan y se olvidan o que, sin embargo, se quedan pegadas a la piel como aquellas calcomanías que no se iban por mucho que frotases. Me sequé la cara, abroché el último botón que me faltaba de la camisa y en ese momento el sonido de unas llaves abriendo la puerta rompió el silencio que se había creado. Se acercó al baño, me rodeó con sus brazos, y mientras me daba un beso en la nuca volvió a aparecer su sonrisa. La número mil cuatrocientos cincuenta y seis. La que me decía, ahora a mí, que estábamos los dos en el mismo hogar.

El pitido era constante. Me recordó a esas ondas del principio, moviéndose sin parar, siguiendo el ritmo de la música. En este caso, lo que seguía ese pitido eran los latidos de un corazón que se había cansado, desde hacía dos días, de trabajar. Estábamos en una cafetería cuando empezó a sentirse mal. Me duele el pecho, me dijo. Cuando llegamos al hospital ya casi no se tenía en pie. Un corazón débil, me dijeron. En esa habitación el sol tampoco sabía encontrar una rendija por la que colarse. Y aunque sabía que habíamos entrado los dos, y que sólo saldríamos uno de los dos, me quedé mirando su cuerpo, como si estuviera dormido, esperando a que algo sucediera, a que cualquiera de sus músculos se moviera, que un simple reflejo hiciera acto de presencia. Nada se movió de su sitio. Así que me acerqué, acaricié su cara por última vez, y como si se tratara de un juego que nos hubiésemos inventado, le dibujé con mis dedos la última de las sonrisas que aparecerían. La número tres mil ochocientos treinta y cinco. La que volvía a crear un hogar.

Anuncios

Un comentario en “La sonrisa 3835

  1. No sé qué hay de ficción y qué hay de real en el texto pero me ha emocionado mucho. Felicidades si es lo primero y lo siento mucho si es lo segundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s