El espacio entre la Luna y Marte

A J, por hacer que la luna no esté tan lejos

Parecería mentira que yo dijera esto, que lo expresara, que lo dijera como quien se inventa un juego de la infancia. Esos en los que, cuando todo el mundo se enteraba de su existencia, lo copiaba con variaciones de su propia cosecha. Y lo parecería, mentira, si no estuviera escribiendo estas palabras a las 1:00 a.m., en mi cama, en este ordenador que reposa sobre mis piernas, mientras en mi estómago se crean mariposas que revolotean sin orden ni concierto por cada parte de mi cuerpo. Y lo parecería, mentira repito, si vivir no fuera lo mismo que sentir, o incluso si cerrar los ojos no tuviera el sentido necesario, el de que cuando al abrirlos aparezca su imagen, allí, en ese espacio entre la Luna y Marte, que cada vez quedan más cerca.

Parecería mentira que yo me inventara un sueño, que lo hiciera realidad, que al abrir los pulmones entrara demasiado aire, que me ahogara, o que necesitara gritar que sí, que ya no parece mentira, que es verdad. O que simplemente es lo que es, un sueño en este momento de realidad y cambio, de moneda y libertad, de completo e incompleto, de juegos de mesa que se alargan sin reparos, de poemas que nacen y mueren en un verso, en todo un poema, con ese susurro tras el cual se esconde lo que no se dice, lo que se inventa, lo que se crea. Parecería mentira si todo eso, si en un momento, no tuviera la necesidad de escribirlo. Pero la tengo. La creo. Consigo hacerla viajar en una nave que me lleve, quizás, a un sitio más allá de la Luna, de Marte, incluso del desaparecido Plutón.

Y lo parece, en este caso verdad, las veces que he paseado, el sonido de una puerta al abrirse, unos pies fríos que intentan calentarse, y una mañana, con ese olor a café que se esparce, que lo quema todo. Lo parece, esa verdad que se intenta guardar en la caja de los buenos recuerdos, porque en un viaje, en ese recorrido de estrellas y nubes que se desintegran, de galaxias lejanas y planetas que se sienten solos entre tanto agujero negro, es muy posible que haya conseguido acariciar, por un instante, lo que antes estaba tan lejos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s