The animal instinct

Por animal que te conviertas, después vuelves a ser humano. Es en ese momento de transición donde te muestras más desnudo que nunca. Sobre el sofá, confuso, no muy seguro de nada, ni siquiera de dónde cayó tu ropa o de cómo te la ponías. Un segundo que se eterniza mientras el lobo termina de vestirse. Él tan seguro, de pie como una torre, y tú autoconvenciéndote de que lo has pasado bien. Tras un vaso de agua improvisado, recuperas tu voz humana para despedirte. Pero el lobo no te escucha. Ya ha regresado con su manada.

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