Lanzamos un mensaje para todo el universo

Una vez al año los tripulantes de la Lucky Star nos reunimos para realizar un ritual. En él escribimos en pequeños fragmentos de papel. Los insertamos en pequeñas cápsulas, como si fuera una pastilla en versión para osos, y son lanzados cuales proyectiles del amor desde nuestros puestos yendo a parar a una sola persona entre todo lo que existe en el espacio.

En esta ocasión hemos decidido compartirlos con vosotros. Lanzamos un mensaje para todo el universo:

“A ti que me lees y que me escuchas, que te preguntas quién te escribe. Te hablo a ti, me dirijo a ti. Habla tú también, bien alto. Más, más alto, que te oigamos todos. ¿Temor? ¿A qué? Tranquilo, tus miedos no son más que la posibilidad de tus fortalezas. Aunque ahora no lo veas claro, tus debilidades son oportunidades con las que enriquecerte. ¿Qué propones? ¿Qué ofreces? ¿Qué quieres? De tus respuestas puede nacer una realidad, ¡de tus sueños una posibilidad! No me mires así, no frunzas tanto el ceño. No estoy aquí para añadir más incertidumbre. He llegado para todo lo contrario, para ayudarte a poner orden. Soy como tú, un igual, un similar. Bueno, no solo yo, todos nosotros, los que me acompañan en estas líneas, en este texto, en esta colección de vivencias. ¿Te quieres unir? ¿Quieres ser tú también un hombre encontrado?” [ Lucas ]

“No sabes como ha llegado a tus manos este texto. Crees que ha caído del cielo, por casualidad. Nada sucede por casualidad, todo es un proceso de acciones diferentes, es una causalidad en realidad. Estar en el lugar y en el sitio adecuado. Sólo quería darte una frase, una referencia, algo que deberías tatuarte en la piel. Es importante que no lo olvides, es la base de todo. ¿Estás preparado? Tú eres el primero en tu vida. A partir de ahí entenderás el resto y aprenderás a querer a los demás, despreocuparte de muchas cosas y ser más feliz. Desde aquí seguiremos lanzando mensajes hacia todo el universo. Aceptamos nuevos tripulantes” [ Fernando ]

“El año se ha acabado. Otra vez. En verano siempre decimos que no falta nada para Navidad y en Navidad siempre decimos que no falta nada para el verano.
Cada año ganamos algunas cosas, perdemos otras y, en definitiva todo cambia al ralentí en una sociedad acalorada, acelerada y bulliciosa. Nuestros acontecimientos ocurren en silencio, al igual que los 2,5 cm que avanzan las placas tectónicas cada año, haciendo que la cordillera del Himalaya siga creciendo en altura con el paso del tiempo. Lo importante se gesta sin que nos demos cuenta y al final, como todo nacimiento, ocurre súbitamente unas veces con dolor y otras con alegría.
Los medios no justifican a Horacio ni a su ya deformado Carpe Diem como sinónimo de disfrute indiscriminado por la muerte futura, sino que el fin debería de ser ver la vida y vivirla lentamente. Vivir la vida debería ser tan ridículo y apasionado como darse besos lentos para que duren más nuestros amores, como diría Gómez de la Serna. Brindemos por cada minuto que pasa” [ John ]

“Envié mi primera señal hacia el espacio en febrero. Un mes raro en el que no hacía demasiado frío, ni calor, pero en el que, paradójicamente, mis dedos se movían sobre el teclado como si tuvieran vida propia, como si no pudieran hacer otra cosa que escribir y escribir. Y así es como se unieron historias que, al terminar este año, se han convertido en una especie de diario de viaje por galaxias lejanas, por recuerdos que se pueden tocar con las manos, o sueños que no se cumplirán pero han sido la mejor imaginación que mi mente ha podido crear. Seguirán las historias el año que viene, un año que entra después de un viaje, después de una palabra que se quedó grabada, y tras las calles por las que voy creando, a cada paso, nuevos recuerdos. ¿Son los relatos vidas ajenas o, por el contrario, son esas vidas ajenas las que se convierten en relatos? Sea cual sea la respuesta, las señales hacia el espacio seguirán su curso” [ Sergio ]

“Amanece 2016, solo un convencionalismo temporal al que no voy ajustar una vida poco convencional. Quiero el secreto para que todos los despertares sean como el primero, y que todas las canciones de despedida dejen paso a las de bienvenida. Que las brisas de cada mañana acaricien nuestra piel confundida en dos cuerpos sin frontera. Que las luces del alba nos sorprendan tan irremediablemente abrazados como los abandonamos en el ocaso. Que los ayeres de amor sean un hoy permanente de vida compartida” [ Karmides ]

“Tras muchas, muchas semanas vagando por el espacio, la Lucky Star está a punto de alcanzar una nueva órbita completa. Muchas, muchas semanas cuyo inicio puedo clasificar en dos únicas categorías, dependiendo de si empiezan con un buen madrugón para regresar a la nave o bien empiezan despertando solo en mi compartimento habitual. Aunque ha sido una buena órbita esta que completamos, mi deseo para la próxima es poder reducir esas dos categorías a una. ¡Feliz vuelta nueva!” [ Xurgell ]

“Este es un mensaje para ti o para cualquiera que quiera escucharlo. Sigue adelante. De nada sirve mirar atrás o pensar en realidades tan ínfimamente alternativas como inexistentes. Heridos o hirientes, hay que continuar avanzando. No importa tener una ruta fija o desorientarte por completo. Camina. Avanza cuando no tengas motivos para hacerlo y, sobretodo, cuando sientas miedo de perder todo lo bueno que tienes. Este trayecto sólo tiene una dirección y todavía no has llegado a tu destino. Sigue adelante y no temas a nada, porque voy a estar contigo hasta el final” [ Jorge ]

“Otro año pasa y no te encuentro. ¿Será que no estoy en la galaxia indicada? He perdido ya la cuenta de cuántas recorrí tras tus pasos. Lo malo del espacio es que las huellas no dejan marca, no es como un bosque nevado. Ni siquiera sé si existes. Pero confío en que seas como una de tantas estrellas que solo brillan cuando nuestra nave se acerca lo suficiente. Quizás algún día recibas este mensaje. No nos rindamos” [ Alex ]

“A usted, lector, le quiero hacer una propuesta ―no seis sino una― para el próximo año ―que no próximo milenio―. Le llamo lector y no otra cosa porque doy por hecho que es usted consumidor de literatura en cualquiera de sus formas posibles (a estas alturas del siglo XXI, errático sería limitarse al soporte más conocido; la vasija es solo la vasija), y esto va de eso, de consumir literatura, pero con un ligero cambio. Le propongo dejar de leer literatura para leer y aprehender literatura: aplique algo de academicismo sin perder el sencillo ‘leer por leer’ o ‘leer por placer’, haga hermenéutica de sus lecturas sin olvidar el pensamiento ‘sontagniano’, elija sus lecturas con la misma intuición que elige su destino y asumiendo todas las consecuencias que eso conlleva, produzca textos y consuma textos y critique textos con la libertad que su bagaje literario le concede o le permite, y, por último, siendo conscientes del mundo actual y sus nuevas formas de comunicación y conexión ―‘Pangea’ lo llama Vicente Luis Mora―, comparta con sus conocidos sus sensaciones literarias y hágalos partícipes de ello.

Lo que ‘prometía’ ser una simple propuesta para el próximo año ha acabado siendo una y cinco más que suman seis

Espero que Calvino me perdone por mi atrevimiento” [ Curro ]

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