Second best to none

Enseguida nos acostumbramos a ser segundo plato. O ni siquiera eso: el último mono, el plan Z por si todos los demás planes fallan, una ventanita al final de todo que uno encuentra por casualidad el domingo a última hora. Asumimos nuestro papel de extra que no puede hablar en la película. Y aún damos las gracias. Mejor eso que nada, nos repetimos como un mantra. Sentirse afortunado: el masoquismo sentimental de los segundones. Levantar las patitas hacia un gancho que no nos ve. Sí, ahora somos una colonia de pingüinos esperando en el borde del acantilado. Quizá, solo quizá, algun día recordemos que estas alas servían para volar.

Fotografía: Théo Gosselin.

Anuncios

2 comentarios en “Second best to none

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s