Dos amigas

12:00. Conversación por teléfono.

Esta noche dijimos de ir al teatro a ver “La constelación”. ¿Y de qué trata? Ni idea. ¿No sabes de qué va? La verdad es que no, he visto el cartel y me ha gustado. ¿Y qué sale en él? Tres mujeres y un maromazo desnudo, marcando, guapo a rabiar, con una barba de tres días y una sonrisa y una mirada maléfica que me dan ganas de ponerle en la escrituras del piso. Tiene pinta de que puede estar muy bien. Ya sabes, tengo un ojo clínico para elegir siempre lo mejor de la cartelera.

12:30. Conversación por teléfono (II).

Oye, que antes nos hemos puestos a hablar, hemos colgado y nos ha faltado hablar de lo importante, ¿compro yo las entradas? Sí, coge tres por favor. ¿Tres? Sí, viene también Javi, mi amigo de Barcelona. ¿El buenorro de la foto que has subido a Facebook? Ese mismo, pero es un tío normal, relájate. Bueno, vale, nos vemos a las nueve y media allí.  (¡Y una mierda, dos entradas en fila 8 y una en fila 12!).

01:00. En un bar.

Javi es un aburrido. Te has pasado con él. ¡Si no le he dicho nada! Solo que si os ibais a tu casa y le hacías una demostración de lo flexible que eres, que sepas que soy capaz de abrir las piernas en un ángulo de 180 grados, ¿te parece poco?. ¿Y se ha asustado por eso? No, la verdad es que no le gustas, esa es la verdad. ¿Qué yo no le gusto? ¿¿¿Cómo se atreve a mentir así???

02:00. En la discoteca (I).

¡Qué guapo ese chico de la barra! ¿Cuál? El de la camiseta blanca. Vaya que sí, yo también le estaba mirando. Pues juraría que es a mí a quien mira. No es por desilusionarte, pero yo diría que es a mí a quien le está haciendo ojitos. Entonces será que es bizco. No me importa, le llamaré cariñosamente bizcochito. Oye, que le vi yo primero. De eso nada, fui yo. Mira, tú y yo no vamos a discutir por un hombre, nuestra amistad está por encima de eso. Cierto, vayamos a él y que elija con cuál de las dos quiere quedarse, sin contigo o conmigo. Y se quede con quien se quede, nosotras amigas, siempre, ¿okei? Okei, trato hecho.

02:30. En la discoteca (II).

¡Qué tío cabrón! Ha estado divertido. ¡Quería hacer un trío! Yo contigo nunca, ya lo sabes, ¡con las amigas nunca! Con las ganas que tengo yo de un hombre en plan serio y ellos no piensan más que en lo mismo. ¿Que tú tienes ganas de una relación formal? De que me la propongan sí.

05:00. En casa.

Vaya mierda de noche, encima de no ligar pierdo el bolso con las llaves dentro. Si no hubieras bebido tanto… Oye, tía, ahora no te pongas a echarme la bronca y déjame un pijama para meterme en la cama. No te puedo creer. ¿El qué? Mírate. ¿Qué? Sí, me estoy desnudando, ¿qué pasa? ¿Saliste de casa sin bragas? No, salí con ellas, me las quité al llegar al bar para por si acaso y las guardé en el bolso. O sea, has perdido el bolso con las llaves, la documentación y las bragas usadas. Usadas no, solo llevaba con ellas puestas una hora. Mentira, por lo menos tres, que antes de llegar al bar estuvimos en el teatro. Ay tía, no me calientes, vamos a dormir. Eso, y mañana para desayunar chocolate con porras. Las ganas mías de comerme una porra.

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