“Tienes el corazón cansado”

Era un lunes cualquiera para él, pero aquella noche se reunieron un grupo de amigos de forma improvisada. Bebieron cerveza, pidieron pizza y salieron todo tipo de temas, como siempre había sucedido. Uno de sus amigos le miró fijamente, le señaló y le dijo “A ti lo que te pasa es que tienes el corazón cansado”. Todo el resto de la cena siguió animada pero él no pudo dejar de darle vueltas a esa frase.

Se retiraron pronto ya que al día siguiente había que madrugar. Decidió bajar andando hasta su casa. Ahora que había llegado el buen tiempo había que aprovechar para disfrutar de esos pequeños placeres. Siguió su ruta habitual… hasta que decidió adentrarse en aquel bosque que siempre dejaba a un lado y en su móvil resonaba la frase de aquella canción que decía “no romperán mi corazón si lo he arrancado”

Tenía un plan. Decidió meterse entre aquellos árboles, trató de lograr llegar lo más lejos posible. Un lago se alzaba delante suya, casi virginal. Este era un buen lugar para llevar a cabo su plan. Respiro hondo, espiró, y decidió hacerlo varias veces. En una de ellas y, casi sin avisar, se metió la mano en el pecho. Como si fuera lo más natural del mundo sacó su corazón.

Nunca pensó que su corazón sería así. Se parecía a él, casi tenía sus mismas facciones. Sí, tenía razón aquel amigo suyo: el corazón estaba cansado. Tenía la sensación como si le costara respirar. Lo observó. Él corazón le miro con cara de pena, sabiendo lo que iba a suceder. Casi con miradas desafiantes se encontraron. Él con gesto hierático y el corazón comenzó a impacientarse. No podría sobrevivir mucho fuera del cuerpo de aquella persona. Del silencio se pasó a unos gritos ensordecedores… pero nadie podía escuchar a ese corazón que lloraba como un niño pequeño abandonado en un contenedor. Era cruel, pero a él le daba igual ¿Por qué? Sencillo: Ya no tenía corazón, no podía afectarle.

El corazón gritó, desconsolado, desesperanzado, creyendo que alguna persona pasaría a su lado y le rescataría. No sería así. Él se tumbó en un banco junto al corazón que cada vez tenía menos fuerza.

Llegó el amanecer. Un grupo de exploradores los descubrieron. Ya no había nada que hacer, la peor muerte es la del corazón y sin él no se puede sobrevivir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s