Desalmado

Vas por ahí con tu chaleco antibalas, que ni sientes ni padeces. Ya no te ves guapo. Estás difuso, trazado en degradé, de tantas camas en las que te has borrado y de tantos rincones oscuros en los que te han gastado. Y te desvaneces cuando te abrazan, y ya no miras de frente. No pasas de borrador y escondes la cabeza y cierras los ojos, tanto si apuntas a una espalda ajena como si pones la tuya como diana. Ya no te queda espacio libre para más muescas en tu culata de tanto como has fogueado. Y no besas, por temor a que te prendan el alma. Solo escupes y lubricas, y es lo único que das de ti.

Y te da igual 8 que 80, juntos o por separado. En tu agenda del móvil ya no hay nombres ni apellidos, sino un conjunto vacío de números de 9 dígitos que tiende al infinito. Siembras el espacio con tus fotos desnudo, en las que te has ido dejando la piel, cromos repetidos y cientos de veces sobados. Tu personaje forma parte del paisaje, como una ruina descarnada en la selva del “ahora”.

Disponible 24×7, lo has probado todo. A nada te sabe lo más sabroso, y no te sacias por mucho que devores. Que ya no comes por hambre ni por deleite, si no para vomitar lo que puedas a sentir, enfermo de anorexia afectiva. Que cada encuentro lo has convertido en un chute de alivio fugaz de no sabes qué, una dosis cada vez más inútil para tu gran vacío, solo suficiente para el ansia recurrente.

Y te engañas a ti mismo, y huyes a lugares nuevos donde repites la misma caza tramposa y donde eres la misma presa fraudulenta. Tú no conoces para no recordar, ya no sabes ni quién eres y en los demás no te reflejas, pues sales de sus vidas como el humo exhalado en el cigarro de después.

Pero no siempre fue así. Un día fuiste querido. Fuiste “lo más” para alguien. Y tu mirada era ingenua, tu sonrisa, espontánea, tu gesto, sorpresa y tus abrazos, pasión. Y decías su nombre cada mañana y con el tuyo pronunciado cerrabas los ojos cada noche. Un día quisiste más y ahora no tienes nada. Ni siquiera su recuerdo. Ayer vi pasar tu sombra solitaria, a los pies de los transeúntes.

Esa sombra desalmada que se te parece, pero que ya no eres tú.

(Imagen: Paolo Troilo)

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2 comentarios en “Desalmado

  1. Anorexia afectiva…, brutal. Muchas personas se podrán ver reflejadas en tu texto, yo soy uno de ellos. Miro hacia atrás y me da vértigo y a veces pienso si he vivido mi vida o la de un extraño, que es como me siento ahora, como un extraño o un extranjero de lo que fui hace unos años. Enhorabuena por tu texto.

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