La insondable liviandad del sex

Ya puedes teclear que te gusta cocinar pasta para dos, subir a la sierra con la bici de montaña, coleccionar imanes para la nevera como recuerdo de tus viajes, cenar a la luz de las velas o ver la puesta de sol desde los tejados de la ciudad, que solo verán en ti un momento fugaz de sexo con kleenex, de usar y tirar.

Ya puedes dejar huellas en perfiles que proclamen el gusto por el cine clásico en blanco y negro, el deseo por compartir cruasanes entre sábanas al despertar, o de viajar al círculo polar ártico para ver las auroras boreales que, tras el “¡Hola! ¿Qué tal?” te hablarán de la necesidad de mamarla o del gusto por el ¿¡cerdeo!?

Y así nos pasamos la vida quejándonos de soledad. Haciendo la “cucharita” con la almohada y abrazando contra el pecho cojines de plumas, durmiendo con suaves pijamas de animalitos para sustituir el calorcito de otra piel, amando a perros y gatos, fieles compañeros prestos siempre a recibirnos moviendo el rabo, exhalando  amargos suspiros y saladas lágrimas al ver el último y emotivo vídeo de la perfecta boda gay, murmurando el nombre del hombre perfecto, ese ser enigmático, desconocido, abstracto e indefinido, ese extraño en sueños con el que fabulamos una vida eterna en perfecta compañía.

Volvemos a abrir la aplicación del móvil, buscamos el perfil del romántico que lee absorto en el parque, del viajero sacado del National Geographic que posa en los templos de Angkor, del risueño que busca relación seria, del chico normal que de tan normal brilla como un cuásar entre una constelación de enanas rojas. Volvemos a intentarlo, y saludamos esquivando tablas de conversión de centímetros a pulgadas, bostezamos aburridos con burdas recreaciones de escenas más burdas del Gayporn, y traduciremos, como si de una cibersexual Piedra Rosetta se tratara, donde dicen amor y solo quieren decir “te la como y me zurras”

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2 comentarios en “La insondable liviandad del sex

  1. También puedes desinstalarte la app y salir al parque donde lee el bucólico, al taller donde aprende el cocinillas o al cine donde va el que prefiere las películas en blanco y negro. 😉

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