Momentos

He dejado preparado el ipod, dale al play y escucha unos segundos… ¿Te gusta esta canción? A mí me despierta una sonrisa y me hace imaginar que la estoy bailando contigo, dándolo todo en la pista de una discoteca llena de gente. Como si fuera un videoclip, luces de colores por todas partes, láseres que impregnan la situación de ritmo, de velocidad, de energía. Eso es lo que sucede en mi mente. La verdad es que soy bastante limitado en mis dotes como bailarín, que mi repertorio de movimientos es muy básico y diría que carente de sincronía alguna. Pero, ¿sabes qué? Que yo me lo paso muy bien. Y veo que cuando salimos tú también, así que, qué más puedo pedir.

Cada vez que te digo qué guapo que eres, tú me dices, no, yo no soy guapo. Y siempre te respondo igual, qué petardo que eres. Qué poco te gusta reconocer la verdad, no la de todos, sino la mía. No siempre las afirmaciones son de validez universal, bastan con que lo sean para uno solo. Y para mí tú eres guapo, bonito, diferente, único, especial, singular. ¿Y sabes por qué? Porque sí, así, sin lógica, sin más. Ya sé que no eres perfecto, pero al pensar en ti, al verte, al escucharte, los problemas se minimizan y las cosas buenas crecen, se amplifican. ¿Hay un poder mayor que ese? Por eso te digo muchas veces con un guiño que eres un superhéroe.

Me gusta tu naturalidad, la autenticidad, la espontaneidad con que haces cualquier cosa, sin plantearte su sentido o cómo va a ser visto u observado por los demás. En eso coincidimos los dos, para ti es como para mí, un beso es un beso sin más, una muestra de afecto, de amor, donde quiera que estemos, ¡con lo falto de cariño que está el mundo! Cogernos la mano cuando estamos paseando, de repente tus dedos y los míos se entrecruzan en un instante tan rápido como el que une a dos imanes. O una mirada directa de pupila a pupila cuando hay algo que decirse, una décima de segundo que llega al centro de la diana y que expresa algo que no se conseguiría ni con mil palabras.

Y los prejuicios, cuánto tiempo hemos luchado contra ellos. ¡Ay! Cuánto mal nos han hecho las películas de Disney, haciéndonos soñar con príncipes azules, y la escultura clásica estableciendo como canon de belleza los cuerpos de mármol, o creer que por tener gustos afines o dedicaciones similares en lo profesional iba a ser más fácil la comunicación entre dos. Los prejuicios son como las fantasías, esquemas teóricos que se dan de bruces contra la vida real. Está bien tenerlos, son hijos de nuestro propio crecimiento, pero mejor dejarlos  guardados a buen recaudo en una caja en el desván. Que mi espacio esté diáfano para compartir y construir contigo, no para una lucha entre tú y mis imposibles.

Me encanta que me sorprendas, descubriendo cosas nuevas en ti cada día, pero disfruto aún más con las inesperadas vivencias y emociones que siento al estar a tu lado. Juntos me da acceso a situaciones, diálogos, dilemas, dificultades y alegrías que sin ti no existirían en mi vida, y a través de ellos crezco y descubro facetas de mí con las que compruebo que esto nuestro es un viaje que tuvo un principio que continúa, y será así cada día si entre los dos hacemos porque así sea. Una aventura de lo más excitante, llena de retos y metas por alcanzar.

Como este viernes 20 de marzo, que tengas un buen día, nos vemos luego a media tarde. J

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