Eres una máquina

Una polla. Una polla enorme en su pantalla enorme. Eso vi al sentarme junto a él en la cafetería. Ni me miró, tan concentrado en su móvil, en Grindr, en el café a sorbos rápidos, ansiosos. Pensé en decirle algo. Ni siquiera era mi tipo, pero si tan cachondo iba, bien podía decirle hola, al menos. “Hola, ¿follamos?” Fácil. Lo pensé y lo descarté al momento. Supe que le incomodaría. No porque yo le pareciera demasiado gordo o viejo o calvo. No. Le incomodaría porque le hablaba en persona. Ahora somos máquinas que se comunican con otras máquinas. Somos datos. Así que le dejé tranquilo con su móvil y combatí mi soledad a mi manera. Con un libro. El tercer chico que leía más allá tampoco me habló.

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2 comentarios en “Eres una máquina

  1. A mi estas cosas me ponen bastante triste, porque a pesar de ser un simple relato refleja una realidad muy deformada ya por la tecnología: El placer instantáneo a un solo click. Tira más un “Selfie” semidesnudo que una buena conversación en una cafetería. Pegados a una pantalla más que mirarse a los ojos.

    Lo siento pero estas cosas me tocan la fibra y un poco los huevos.

    1. A un desconocido que nos pide foto de polla por Grindr se la mandamos sin dudar.

      A un desconocido que nos dice hola en una cafetería lo tachamos de loco.

      Esto es así. Igual que ya no sabemos orientarnos sin GPS o Google Maps…

      ¿Es demasiado tarde para las emociones?

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