No pierdas el tren

Por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si estuviera perdido en la estación de Shinjuku. Plantado en medio del vestíbulo, embobado con el frenético ir y venir de millones de viajeros corriendo a mi alrededor. Todos ellos inmersos en sus trayectos rutinarios, sin tiempo para ni siquiera darse cuenta de que ahí estaba yo. Era invisible. Un alma perdida en un mar de prisas.

De todas partes llegaban trenes cargados de gente que, absorta en las pantallas de su móvil, se desplazaban por instinto por el laberinto de andenes, pasillos y escaleras, sin chocar nunca entre sí. La mayoría me rodeaban sin levantar la vista, como si yo fuera una columna más de las que sostenían la cubierta de la estación.

Cuando estaba a punto de rendirme y volver atrás, vi que alguien me estaba mirando desde la vía de enfrente. De entre las decenas de cientos de viajeros que se habían cruzado conmigo esa mañana, sólo él había parecido darse cuenta de mi existencia. Le sonreí y sostuvo la mirada. Su tren estaba ya entrando a la estación y se levantó sin dejar de sonreir. Era mi oportunidad. Podría haberme quedado viendo pasar más trenes pero decidí cruzar corriendo y subirme al suyo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s