LA CALMA

La calma siempre llega. Puede que tarde, pero siempre llega. Esa calma es como un nuevo empezar, ya no hay rencor por lo ocurrido en el pasado ni recuerdos que te hacen enfurecer. Lo que sí hay es mucha timidez. Por ambas partes. Él no sabe como reaccionar y tú tampoco y los dos tenéis que aprender a volver a conversar. A algunas personas les cuesta más que a otras pero, cuando hay intención por ambas partes, todo es más fácil.

Es curioso, uno de los temas de conversación será las cantidad  de estupideces que os llegasteis a decir, y os reiréis, y asumiréis que los dos sois unos dramáticos de libro. Y habrá entendimiento, claro que lo habrá, porque, antes de la guerra, los dos estabais en el mismo bando. Los dos a una.

Ahora os gustará hablar y quedar y, aunque habrá gente que no apoye esa nueva situación, sabéis que eso era lo que debía pasar. No antes ni después. Ahora.

Ya no sois uno mirándose, pero ya os podéis volver a mirar, sonreír y estar en paz.

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