A cualquier otra parte

Y en ese instante Álvaro lo vio. Tanto tiempo en la ciudad, en un entorno que, realmente, nunca le comprendió. Con la extraña sensación de no encajar por mucho que pasaran los años. Pensaba que cada persona tenía derecho a tener un grupo de personas que le comprendieran . Álvaro entendía que a él no le había pasado. Decidió cerrar todas sus redes sociales, apagó su móvil por última vez y cogió una mochila llena de ropa.

Ese fue el último día que fue visto. Nadie supo más de él. Desapareció. Nadie más en el resto de sus vidas lograron volver a tener noticias suyas. Algunos, más de los que él se esperaba, le echaron de menos. Quizás el único que no quería encajar era él.

Dedicado a Álvaro. A los Álvaros que desaparecen para tristeza de muchas personas, por su propia tristeza.

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