Entré en el “boquetito”, el “boquetito” entró en mí… y me gustó.

   Granada.

   2 de noviembre.

   Domingo.

   Seis menos cinco de la tarde.

   “No llego”.

   Sudor frío.

  No estaba seguro del porqué de ese sudor frío… En verdad barajaba tres opciones: o por el miedo a no llegar o por ir con el petardo en el agujero o por lo que se dice/se comenta que ocurre dentro de The Hole (@theholeshow) –sobre todo a los que se sientan en las mesas contiguas al escenario, es decir, yo (mesa 19, silla 1)−. Evidentemente,  llegué a tiempo. Raspao, pero llegúe. Y tras un escandaloso y sobreactuado rapapolvo –más que merecido− de uno de mis acompañantes, entramos a la carpa (sí, sí, como lo lees. Vosotros habréis visto The Hole en un teatro, pero yo, Curro Malo, lo he visto en una carpa. LA CARPA. ¡Vaya carpa!)  

 

Al cruzar el umbral de la susodicha, sugerentemente custodiado a cada lado por una Vinila von Bismark (nuestro orgullo granaíno) y un Pony loco gigantes, aceptas entrar en el juego en el rol de espectador. Ya en el hall de la carpa, te sumerges en un ambiente que fluctúa entre lo circense, el cabaret de los años 20’s y algo de cuplé y revista patrio que invita a ser descarado, picaruelo y tocón. Pero no te equivoques, The Hole es mucho más que eso.

Mucho más.

  Pasado el hall, entramos por otra puerta que nos llevaba directos al meollo de todo aquello: el boquete. Una amable señorita nos acompañó hasta nuestra mesa y tomó nota de nuestros refrigerios: seis cervezas. Sí, dos por cabeza (porque no queríamos molestar a los camareros en el transcurso de la primera parte del espectáculo y porque a mí me daban dos). En ese momento fue cuando supe la razón de aquel sudor frio del camino: la tercera opción. Es decir, la cercanía de nuestra mesa al escenario; las posibilidades de ser ‘victimas’ de los miembros de aquél show eran muy pero que muy altas… ¡Y se fue la luz! Entonces, resignándome, di un trago a la cerveza, que hizo de refrescante lubricante para adentrarme (o que se adentrase en mí) The Hole.

DSC_0349

  Lo que allí ocurrió, jamás lo contaré porque “lo que ocurre en el agujero, se queda en el agujero” –y porque muchos de vosotros ya habéis estado dentro, claro−… Aunque sí destacaré alguna que otra cosa:

 -Todos íbamos con el cuerpo hecho a que Vinila no estaría en Granada (tierra soñada por mí) ya que la chica está liada con The Hole México (@TheHoleMexico) peeeeeero…

 

 

-La Terremoto nos dio juego, risas, cante y referencias a la ciudad en los monólogos y supo (y pudo) meterse al público de Granada en el bolsillo, que es conocido por ser bastante frío (que quede claro que no digo frío desde el punto de vista negativo ni ofensivo, solo que es un público al que le falta iniciativa a la hora de aplaudir y todas esas cosas cosas, ¿Oc?)

-El frenazo del Pony Loco frente a mí acompañado de un guiño y un beso (lanzado, pero era mi beso) me hizo mojar el calzoncillo.

-La invitación del calvo del Dúo flash para ser lanzado como el otro miembro del dúo.

-Las cuatro cervezas (dos en la primera parte y dos en la segunda)

-El rabo del Pony Loco.

-Almon y su voz mientras Super Gold Straps hacía virguerías en el aire.

-El plus de verlo todo a menos de un metro y medio de distancia.

Etc.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s