Café

Abro los ojos. El techo, blanco, ya tiene ese tono amarillento que indica que ha amanecido hace no mucho.

Noto el calor que ya se está empezando a disipar entre las sábanas. Fuera de la habitación hace frío, mucho, pero los ventanales cerrados hacen que solo entre la luz, calentando la estancia como si fuese plena primavera.

—Buenos días, ¿Cómo has dormido?

—Demasiado bien, gracias. ¿Qué haces ya levantado?

—He hecho unas tostadas, espero que te gusten. ¿Te gusta el Cola-Cao? No tengo     café, me gusta más tomar Cola-Cao por la mañana.

—Sí, sí me gusta, pero no lo suelo tomar porque no me despierta.

Un coche pasa a toda velocidad por la calle, provocando el típico traqueteo que producen las ruedas al pasar sobre los adoquines. Reacciono.

Fuera hace frío. La luz se refleja en las paredes blancas de los edificios. Respiro, huele a leña. Bebo el último sorbo que me queda de café.

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