Carta a un homófobo

Me gustaría que me lo explicaras.

En serio, mírame a los ojos y cuéntame cómo es esa sensación. Tengo la impresión de que no eres de los que son capaces de sentarse y tener un tranquilo intercambio de opiniones, pero aún así, te pido que hagas el esfuerzo.

Explícamelo.

¿Qué pensamientos invaden tu cabeza cuando cierras los puños y golpeas a otra persona sin piedad? ¿Te sientes mejor viendo cómo la sangre mana de su nariz?

Cuando te pide con los ojos que pares, cuando ves el miedo reflejado en su mirada, ¿sientes que eres mejor persona?

Por favor, cuéntamelo.

¿Cuán fuerte es tu odio que te hace golpear a alguien por el mero hecho de estar besando a otra persona de su mismo sexo?

Me paro a pensar a menudo en ti. Es cierto que no siempre reaccionas con violencia física. A veces increpas. Te llenas la boca con la palabra maricón o bollera, como si humillar al otro se hubiera convertido, de repente, en tu principal prioridad.

¿Me puedes explicar quién te ha dado derecho a meterte en mi vida? ¿Es que acaso debo pedirte permiso antes de enamorarme de alguien?

A mí no se me ocurriría insultarte (y mucho menos agredirte) por el mero hecho de que no me gustase el pelo de tu novia, por ejempo.

No te rías, es igual de absurdo que lo que tú haces.

Otras veces diriges una simple mirada de desprecio o un chasqueo con la lengua o disfrazas esa bilis que te corroe con supuestas causas justas como la defensa de la familia u otros argumentos absurdos.

¿De qué familia hablas, por cierto?
¿Acaso piensas que vamos a entrar por la noche en tu casa y nos vamos a comer a tus niños, como si fuéramos el Hombre del Saco?

La violencia no siempre es física, pero el odio que la genera es el mismo.

¿Pues sabes una cosa? Ya no quiero entenderte.

Quiero que nos dejes en paz.

Ya no voy a centrarme en hacerte cambiar de idea. Has elegido vivir con odio y vas a tener que asumir las consecuencias. La vida te devolverá todo lo que estás haciendo, pero eso no es asunto mío.

Me da igual que pienses que somos aberraciones antinaturales. No sé si te has dado cuenta, pero el caso es que no somos fruto del experimento genético de un científico loco. Te recomiendo que revises el significado de la palabra antinatural, en serio.

Una cosa es que seas homófobo y otra es que hagas el ridículo.

Por mi  parte, lo he decidido.

No voy a vivir con miedo, no voy a esconderme y voy a seguir amando de forma apasionada a quien a mí me dé la gana.

Y tú, sintiéndolo mucho, no influyes en esa decisión.

Así que odia todo lo que quieras, piensa lo que quieras, pero supera ese complejo de portera y no te metas en mi vida.

Lo que sí voy a hacer es esforzarme por los que aún merecen la pena. Un mensaje de amor y respeto seguirá llegando a quien quiera escucharlo y es mucho más poderoso que todo lo que tu rezumas.

Tengo fe en el futuro. Pese a todo lo que tú representas, las cosas cambiarán.

Ya están cambiando.

Y tú te quedas rezagado en el camino.

Disfruta de tu soledad.

Atentamente:

Proudstar

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3 comentarios en “Carta a un homófobo

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