Did you ever know that you’re my hero

Huíamos de aquel ejército que había comenzado a atacar la ciudad. Rodeados por ellos, algunos conseguimos escapar del caos. Por aquel extenso bosque a través evitábamos echar la mirada atrás, pero en las pocas ocasiones que lo hicimos no podíamos reprimir cierta tristeza reflejada en nuestras miradas húmedas.

A medida que íbamos adentrando en el lugar, el sonido de las explosiones quedaba más lejano. La extrañeza ante el paisaje que nos encontrábamos iba en aumento. Seguramente como códigos para otros grupos de supervivientes, pozos repintados, árboles con jeroglíficos, algunas almas errantes sin saber donde dirigir su mirada… ni sus pasos. Familias armadas que desde sus refugios miraban con desconfianza a cualquiera que pasara cerca de donde estaban alojados.

Javier y yo hacíamos que no teníamos miedo, pero era completamente mentira. Estábamos temblando, de frío, nervios y hambre. Se acercaba la noche y decidimos montar un campamento en un lugar apartado. Abrazados los dos, con intensidad, con una muestra de afecto y un sentimiento extraño en el cuerpo. Tan extraño que, sin saber como, empezaron nuestras manos a explorar partes del cuerpo del otro que nunca habían palpado con tanto afán.

Las ropas se fueron, el frío se desvaneció, los besos, las lenguas, sus rabos, todos se entrelazaron como dos jóvenes amantes una noche de verano tórrida en la playa. Parecía como si aquel fuera a ser su último polvo, y se entregaron al deseo de todo aquello que no habían hecho hasta el momento.

A la mañana siguiente despertaron juntos, abrazados. Sin darse cuenta, o quizás sabiéndolo, que el cerco estaba cada vez más cerca. Gritos de dolor, familias enteras siendo masacradas. Y ellos, allí, con la sensación de esperar el final. Javier sacó dos pistolas de la mochila que había robado a dos policías moribundos en su barrio. Con lágrimas en los ojos me dio una.

Ya sabíamos lo que teníamos que hacer. Nos miramos fijamente. Disparamos. No fue un disparo de odio: esto era amor verdadero, sólo alguien que de verdad me quería podría hacerlo.

Lo he entendido justo cuando estoy desangrándome en el suelo. He conocido el amor en el último segundo de mi vida, pero lo he sido afortunado al sentirlo.

Siempre serás mi héroe.

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